martes, 22 de julio de 2014

EL PADRE BENITO MENNI COMPRÓ EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO DE LLOBREGAT ( 20 DE AGOSTO DE 1895)




Ante las dificultades económicas que atravesaba el Instituto Manicómico de San Baudilio de Llobregat, el Dr. Antonio Pujadas y Mayans contactó en sus últimos tiempos con el Padre Benito Menni proponiéndole la compra de aquel establecimiento. Sin embargo el Padre Menni declinó en aquellos momentos la posibilidad, atendido que para ello hubiera necesitado  un determinado número de Hermanos de San Juan de Dios y Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús,  que en aquellas fechas no podía disponer.

Las tentativas tuvieron continuidad después del fallecimiento del Dr. Antonio Pujadas y Mayans, siendo propietarios del manicomio los Sres. Benito Adroer y Pedro Serra, pero la decisión se fue posponiendo por tratarse de un establecimiento de gran envergadura y por la situación en que se encontraba la reciente restauración de la Orden Hospitalaria en España, hasta que finalmente, después de laboriosas negociaciones se llegaba a un acuerdo,  y se procedía a la compra del manicomio mediante escritura otorgada el día 20 de agosto de 1895 por el notario don Fracisco de Sales Maspons y Labros, de Barcelona.

Del  mes de setiembre de aquel mismo año, existe un inventario de muebles y efectos existentes en aquel establecimiento, que relaciona  en sus 71 páginas, todas las pertenencias existentes en cada una de sus dependencias.

El 24 de setiembre de 1895  llegaba a Sant Boi de Llobregat el Padre Benito Menni con una comunidad de 34 Hermanos de San Juan de Dios y de un grupo de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús para hacerse cargo del Instituto Manicómico de San Baudilio de Llobregat.

Para comunicar a todas las personas,  entidades  e instituciones los nuevos propietarios de aquel establecimiento, se editaron los dos modelos de impresos que encabezan estas líneas, siendo el tercero de ellos la licencia para el establecimiento canónico de la comunidad, fechado el 28 de setiembre de 1895 y otorgada por el obispo de la Diócesis de Barcelona, monseñor Jaime Catalá y Albosa.