martes, 25 de noviembre de 2008

LA EPIDEMIA DEL CÓLERA DE 1885 EN EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO



En el año 1885 la epidemia del cólera afligió gran parte del territorio español. Las manchas negras del mapa, muestran las zonas invadidas entre los meses de agosto y setiembre de aquel año, por aquella enfermedad diarreica infecciosa aguda, de transmisión epidémica, que se podía adquirir por beber agua o comer alimentos contaminados con la bacteria del cólera, que se transmitía por la vía fecal - oral.
Se manifestaba con vómitos y diarreas, por lo que el enfermo, al perder gran cantidad de agua y debido a la desidratación, la piel se le arrugaba, la nariz se le afilaba, los globos oculares se le retraían y la temperatura del cuerpo descendía considerablemente. La acción cardíaca se debilitaba hasta el punto de que a veces no se percibía el pulso. Seguía la supresión de orina, afonía i... el fatal desenlace.
Cuando la epidemia invadió el Manicomio de San Baudilio, los responsables del establecimiento, formado por la Junta de Accionistas que se constituyeron a la muerte del Dr. Antonio Pujadas y Mayans, ocurrida en abril de 1881, no tomaron de inmediato las precauciones necesarias y después de que en el corto espacio de tres días hubieran fallecido 51 asilados, el Gobernador Civil de la Provincia, evaluando la gravedad de la situación, consideró que la intervención sanitaria tenía que ser inmediata. Era necesaria la presencia de un ingeniero que tuviera suficiente capacidad para tratar técnicamente los problemas derivados de la inexistencia o pésimo estado de las construcciones sanitarias, puesto que, sin solucionar previamente los problemas del tratamiento y encauce del agua potable y de manera especial las aguas residuales, de lo contrario la epidemia no se podía erradicar. De muy poco servía atender a los asilados con los medios que podía ofrecer la Medicina en aquellos momentos si no desaparecía el foco que provocaba la epidemia. Para ello delegó a D. Pedro García Faria, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, cuya fotografía encabeza estas líneas, para que interviniera ante esta angustiosa y dramática situación.
Una de las primeras medidas fue trasladar a 310 enfermos mentales, que todavía no se habían contagiado, a una casa conocida por Can Soler, en el vecino municipio de Santa Coloma de Cervelló, acondicionada y cedida generosamente por su propietario, D. Eusebio Güell.
Cinco días tardó el Sr. García Faria en tapiar los lugares insalubres, desinfectándolos con ácido sulfuroso y una solución de sublimado corrosivo en una proporción de 2 por 1000. Al sexto día, el Gobernador Civil declaró controlada la epidemia en el Manicomio.
La gravedad de esta situación, ocupó amplios espacios en los periódicos de la época, a nivel estatal, hasta el punto de que el Padre Benito Menni, que se encontraba el Ciempozuelos (Madrid), donde había fundado un manicomio para hombres , a cargo de los Hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y otro para mujeres, a cargo de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, dirigió un telegrama y una carta desde aquel municipio madrileño al Gobernador Civil de Barcelona, con fecha 15 de octubre de 1885, ofreciendo el número de Hermanas y Hermanos necesarios para toda la asistencia de coléricos del Manicomio de San Baudilio, matizando " cada Corporación a las personas de su propio sexo, como lo hemos venido haciendo en este y en muchos pueblos invadidos en diferentes provincias". El Gobernador Civil le envió un telegrama, dos días más tarde, mostrándose muy agradecido por su interés, pero informándole que de momento no era necesario por " haber mejorado visiblemente el estado sanitario de aquel manicomio". Aquí conviene recordar que el Padre Benito Menni tardaría todavía diez años en comprar y hacerse cargo del Manicomio de San Baudilio de Llobregat ( 25 de setiembre de 1895).
Una vez finalizada su tarea y desaparecido el foco epidémico, D. Pedro García Faria se reincorporó a su puesto de trabajo que tenía en Barcelona. El Gobernador Civil quiso demostrar su satisfacción y agradecimiento hacia el técnico que le había representado satisfactoriamente en las actuaciones y obras realizadas en el Manicomio de San Baudilio, y para ello envió con fecha 26 de octubre un telegrama al Ministro de Fomento y al Director General de Sanidad, en estos términos : "Llego del Manicomio de San Baudilio donde la epidemia ha terminado, lleno de admiración hacia el Ingeniero de Caminos D. Pedro García Faria, mi delegado especial, cuyos relevantes servicios reconocidos por todos rebasan los límites de lo ordinario mas sin perjuicio de promover en su día expediente para la concesión de la Cruz de Beneficiencia sobradaente ganada, me permito indicar a V.E. sería conveniente hacer saber el comportamiento verdaderamente heroico a este dignísimo".

En la Real Orden de 3 de noviembre de 1885, publicada en la Gaceta de Madrid, del día 8, recogía que "veinticinco asilados fallecían diariamente en el Manicomio a consecuencia de la epidemia colérica; mientras la Junta de Sanidad vacilaba en la designación del que debía ir á implantar las prescripciones sanitarias; el Sr. García faria, Vocal de dicha junta, se ofreció espontáneamente, y fué tan provechoso el servicio que prestó, que á los seis días de poner en práctica una desinfección rigurosa y cuantas otras medidas se habían ordenado, deesapareció la mortaldad". Consecuentemente, "S.M. el Rey se ha enterado con satisfacción de los extraordianarios servicios... " "La conducta de este funcionario, que espontáneamente se ofreció en los momentos de mayor peligro a realizar personalmente cuanto fuera necesario para salvar a los asilados, y que á este fin ha ejecutado actos humanitarios que pueden calificarse de heroicos, merece recompensas que en su día serán otorgadas; pero, en tanto que esto llega, es voluntad de S.M. que se le den las gracias en su nombre, publicándose esta resolución en la Gaceta de Madrid para honra y satisfacción del interesado y del Cuerpo á que pertenece".


5 comentarios:

Antonia dijo...

Nunca había oído hablar del Sr. Pedro García Faria y resulta que gracias a su intervención en la epidemia del cólera, se pudieron salvar muchas vidas en el psiquiátrico de Sant Boi. Sus méritos fueron reconocidos por el propio rey y fue condecorado. Sería de justicia que, en justo reconocimiento, el Ayuntamiento le dedicara una calle o una plaza pública.

Juan Gómez dijo...

Estoy de acuerdo con Antonia de que el Ayuntamiento tendría que dedicarle un espacio público al Sr. Pedro García, pero para esto tendría que pedirse. En las Cinco Rosas los vecinos pidieron una plaza para el "Tío Pepe" y aunque suene a chiste, lo concedieron. En Camps Blancs que es como se dice ahora, hay la plaza del "Tío Pepe". Yo cuando se lo comento con alguien, se lo toman a cachondeo, pero es así, y si no lo creeis, mirad el callejero de Sant Boi.

Joan Vendrell i Campmany dijo...

Aixó no és tant senzill com ho pinta el Sr. Juan Gómez. Fa uns anys, mossèm Lluis Alonso, rector de la Parroquia de Sant Baldiri, va fer una petició per escrit, pel Registre d'Entrada de l'Ajuntament, demanant que un vial públic portes el nom del qui fou un rector molt carismàtic, que es va distingir per la seva tasca social envers les persones més necessitades i que era molt estimat per tot el poble de Sant Boi, mossèn Lluis Triola. I malgrat que la petició estava prou fonamentada, i el peticionàri és, a més de rector de la Parròquia de Sant Baldiri, amb trenta anys de servei al seu front, i haver estat distingit pel propi Ajuntament com a "Fill Predilecte", aquella petició no va prosperar mai. És més encara, no ha rebut en cap moment resposta.
Haig de pensar que hi han raons i raons ben diferenciadas alhora d'atorgar el nom d'un carrer o una plaça a determinada persona. Tots ho sabem prou bé. A bon entenedor, poques paruales li calen. No cal trencar-se massa el cap.

jordi dijo...

Hoy en día, como en el año 1850, nadie parece hacer caso de la tormenta, hasta que el rayo produce daños. En este aspecto este país no ha cambiado nada.
Menos mal que apareció este señor y puso remedio a tal atrocidad. Sin duda salvó muchas vidas.

Por norma general, las calles llevan siempre el nombre de personas importantes. Yo creo que si no hay ninguna calle dedicada a este hombre, es por el hecho de que se desconoce esta historia des del ayuntamiento. No sería mala idea hacerla llegar, y hacer una petición.

Xavier Sánchez i Torres dijo...

Felicitats per l'article. Genial, com sempre.

El Marge t'ha concedit el Premio Dardos. Felicitats de nou!!!