martes, 20 de enero de 2009

EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO DE LLOBREGAT EN EL AÑO 1873

La revista "LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA" (Año XVII núm. XLVII, editada en Madrid, el 16 de diciembre de 1873), publicó un artículo referido al Manicomio de San Baudilio de Llobregat , que considero de interés reproducirlo en su totalidad.
"A corta distancia de la capital de Cataluña (treinta minutos de viaje por ferro-carril de Martorell), y en el centro de una deliciosa vega cuyo dilatado horizonte cierran las pintorescas colinas del llano de Barcelona y la sin par montaña de Montserrat, está situado el importante Manicomio de San Baudilio de Llobregat, del cual es fundador, propietario y director el señor D. Antonio Pujadas, distinguido y docto alienista.
Ciertamente sentimos no disponer de más espacio para describir extensamente aquel vastísimo establecimiento, que tiene el doble objeto de proporcionar curación y tranquilidad á los desgraciados que padecen enfermedades mentales y nerviosas, y servir de retiro, en sección separada, á los inválidos del trabajo.
Terminada ya las importantes obras proyectadas por el inteligente doctor-propietario, edificios, patios, jardines, huertos, paseos, etc. el instituto manicómico de San Baudilio que da albergue actualmente a más de 600 enajenados, mejor revela en su forma exterior una rica morada de algún opulento magnate, que un filantrópico asilo de enfermos y ancianos.
Una extensa alameda conduce a la puerta principal y ya en el ancho patio primero, se encuentra el bello edificio denominado Partenón, cuyas serveras formas arquitectónicas imitan las del famoso templo ateniense, donde se hallan las oficinas, las habitaciones del director-propietario, espaciosas salas para visitas y baile, gabinetes para baños y otras dependencias.
En el centro del patio se eleva, sobre modesto pedestal, una correcta estátua del famoso médico doctor Bierre de Boismont, ilustrado doctor de buenas obras sobre medicina mental, y amigo querido del Dr. Pujadas.
Más allá de una gran verja que limita este primer patio, está la sección de enfermos sujetos á cierto tratamiento, la de incurables y la de ancianos, y luego los magníficos jardines, paseos, lagos, huerto, gimnasio y demás sitios de recreo; al extremo de un ancho lago hállase la pintoresca montaña de Abenberg, así llamada en recuerdo de Suiza, y en la cumbre de ella se levanta un bonito kiosco, cerrado con cristales de colores, que sirve de salón- comedor á los enfermos de primera clase, en días de temperatura bonacible, y á la vez de atalaya para que los visitantes observen á los pensionistas en sus paseos y distracciones.
En uno de los jardines hay cierto edificio especial de figura panóptica, donde son recogidas las señoras enfermas agitadas; en otros sitios se encuentran departamentos especiales para señoras, con distinción de clases, que tienen ventilados dormitorios, anchas salas de labor y planchado, comedores y demás dependencias.
Parecidos edificios se hallan en el departamento de hombres, donde hay además salones y patios generales, en que se distraen algunos enfermos, mientras buscan otros su distracción en ejercicios de carpintería, labores agrícolas, gimnasia, etc., y aún en el estudio del dibujo, de la pintura y de la música, ó bien en el juego del billar y otros lícitos.
Naturalmente, el establecimiento posee también un hermoso templo, selecta biblioteca, escuela de música, enfermería, sala de baños, edificios especiales para cocinas, despensas y bodegas, y todo, en fin, cuando pueda exigirse en un instituto semejante, perfectamente dirigido y administrado.
En él se admiten pensionistas de varias clases, desde la distinguida, con casa separada ( pero dentro del establecimiento) hasta la última, por una insignificante suma, siendo igual para todas las clases el tratamiento médico y alimentos sanos y abundantes.
Por lo que hace el sistema terapéutico, el Dr. Pujadas no da preferencia á ninguno, y admite todos con relación á los ejemplares de estudio, lo mismo el método de vida de familia que el claustral y el mixto, y opina, muy cuerdamente, que las vesanías no pueden sujetarse á una fórmula general de tratamiento, sino que la fórmula ha de ser concreta y prescrita por cada individualidad.
En suma el instituto manicómico de San Baudilio puede competir ventajosamente, por su importancia y por los buenos resultados curativos que en él se obtienen, con los más renombrados de Europa"

1 comentario:

Antonio García dijo...

¡Vaya por Dios!. En aquellos tiempos esto tenía que ser como el paraíso.