martes, 2 de diciembre de 2008

DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD




La celebración anual del 3 de diciembre, DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD tiene por objeto sensibilizar a la opinión pública sobre las cuestiones relacionadas con la discapacidad, y movilizar el apoyo a la dignidad, a los derechos y al bienestar de las personas que padecen alguna minusvalía.
Cuando se habla de las personas con discapacidad, normalmente entenemos que son aquellas que han nacido con alguna minusvalía física, psíquica o sensorial, y desgraciadamente cada vez es mayor el número de personas que nacieron sin ninguna minusvalía y que, a lo largo de su vida, por circunstancias diversas, mayoritariamente por accidente, han pasado a engrosar el colectivo de personas con discapacidad.
Mi hijo Jordi, conoce perfectamente a estos dos colectivos afectados de discapacidad. Los que lo son de nacimiento, por ser hermano de David, que padece "autismo de Kanner", y por su participación en la Associació per a la Defensa dels Drets i la Dignitat de les Persones amb Discapacitació (A.D.P.E.R.D.) como miembro de su Junta Directiva durante una década; y los que lo son por accidente, especialmente de tráfico, por su enraízada y activa implicación en una asociación motera.
Como homenaje a este colectivo de personas discapacitadas a consecuencia de sufrir un accidente de tráfico, reproduzco textualmente un escrito de Jordi, en que sintetiza la dramática situación de una de estas personas, que vivía feliz, con ilusión y ambiciosos proyectos, y vió truncada su felicidad y la de su entorno familiar, en un solo instante. He aquí el relato.
MAÑANA ME PUEDE PASAR A MI
Hacía apenas dos días que estábamos juntos tomando un refresco en aquella terraza que tanto nos gustaba ir. Recuerdo tu cara de ilusión, al contarme tus planes de futuro. Ya lo tenías todo, tu piso que gran esfuerzo habías comprado y arreglado a tu gusto y al de Yolanda, tu mujer. Pasabas por un buen momento laboral y admiraba tu cariño y dedicación para esa mujer que llevaba en su vientre el fruto de vuestro amor. Recuerdo las bromas que te hacía, diciéndote que con este niño, ya no volverías a ser el mismo, que te iban a salir canas al ser padre y dejarías de lado estas escapadas moteras. Recuerdo que te decía que se te había acabado la moto si no le ponías un sidecar para llevar al bebé. Tu te enfadabas y me decías que nada ni nadie podría quitarte esa pasión por las motos que compartíamos, y que sabiendo que te venían años en que la moto quadaba aparcada, siempre habría un momento para poder volver a salir y disfrutar. Todo y así, me decías que valía la pena sacrificarse por ese bebé que tantas ganas tenías de tener en tus brazos.
Qué equivocado estabas, compañero. Cómo que nada ni nadie, no???.
Cierto que no contabas con aquel coche que se saltó el Stop y te arrolló para dejarte de por vida en una silla de ruedas.
Me viene a la cabeza, mi primera visita al hospital para parapléjicos en que estabas ingresado. Hice el esfuerzo más grande de mi vida, tragué saliva, y entré en tu habitación consciente de que no iba a ser fácil. Quería animarte, quería volver a bromear, quería que te sintieras bien, pero a los pocos segundos de entrar, me derrumbé al verte.
Ha sido larga y dura tu recuperación. Recuperación entre comillas, ya que ahora sólo puedes mover el cuello. Tu ya no tienes ilusión, y ves a tu hijo crecer, con la pena de no poder revolcarte con él. Tu mujer está triste, más preocupada por tu estado depresivo que por tu discapacidad. Ya no eres cariñoso con ella, de hecho ya no eres cariñoso con nadie. A menudo intentamos hacerte la vida más fácil con la ilusión de volver a verte sonreir, pero sólo encontramos en ti ausencia y malestar.
No te reprocho nada, amigo. Lo tenías todo hasta que la carretera te lo arrebató de cuajo. Ahora sólo podemos estar a tu lado maldiciendo el destino.
La historia de Toni, es una de las muchas historias que tienen para contar las mil personas que cada año padecen lesiones medulares irreversibles en España, y que a consecuencia de ello vivirán el resto de sus días postrados en una silla de ruedas. Según datos y estadísticas sacadas del Hospital de Parapléjicos, de Toledo, de estos mil casos, un 74 por ciento son causados por accidente, de los cuales casi un 50 por ciento, lo son de tráfico.
Detrás de estas estadísticas, hay sueños, ilusiones, historias de amor, y familias rotas por una fracción de segundo de mala conducta en la carretera.
En esta fecha, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, os invito a todos a la reflexión, y a pensar que no sólo es discapacitado el que así nace, sino también lo puede ser cualquiera de nosotros, en el momento menos pensado, por culpa de una mala conducta, tanto nuestra como de otro. Que no haya más personas discapacitadas por accidentes en la carretera, depende de todos y de todas.

4 comentarios:

Ricardo Caballero dijo...

En el mundo hay más de 500 millones de personas con algún tipo de discapacidad, ya sea intelectual, física o sensorial. Independientemente, del lugar del mundo en el que se encuentren, sus vidas están limitadas muy a menudo por obstáculos físicos o sociales. Las personas con discapacidad suelen ser objeto de discriminación a causa de los prejuicios o la ignorancia, limitando su acceso a los servicios esenciales.

En general la sociedad no tiene una apreciación del rango de capacidades de las personas con discapacidad intelectual, y por lo tanto tienen bajas expectativas de lo que ellos pueden hacer, aún se cree que las personas con discapacidad intelectual deben trabajar y aprender en lugares separados.

Las personas con discapacidad intelectual representan un amplio rango de personalidades y capacidades. La inclusión en la sociedad no es dañina para nadie, mientras la segregación es a menudo más perjudicial por que limita la calidad de vida de una persona su potencial de contribuir a la sociedad y perpetúa los estereotipos.

Antonio García dijo...

Un caso escalofrainte que pone la piel de gallina, pero que desgraciadamente estas situaciones se repiten constantemente, de manera especial los fines de semana y salidas masivas a las carreteras, como Semana Santa, vacaciones o puentes laborales.

Juan Gómez dijo...

Yo tenía un compañero de trabajo que un dia al plegar iba para su casa con su moto y un coche se le echó encima porque iba a mucha velocidad y no lo pudo controlar. El conductor del coche dió positivo en el control de alcoholemia, pero han pasado más de tres años y todavía no ha salido el juicio.Mi compañero va en silla de ruedas ya para siempre y le han destrozado la vida y la de su familia. Esto de conducir borracho como la jueza que el otro día venía en los diarios, tendría que estar muy castigado, pero ya lo veo los que deben dictar justicia son los primeros que no cumplen las propias leyes que luego han de aplicar. No hay nada que hacer si los que han de cumplir la ley no lo hacen ¿como pueden luego castigar a los que hacen lo mismo que ellos?

Anónimo dijo...

A menudo tenemos la sensación de ser invulnerables. De que a nosotros no nos va a pasar nada, hasta que desgraciadamente ocurre.

Un artículo muy constructivo, que acompaña a la reflexión, mas cuando estas cifras solo habla de personas que quedan impedidas físicamente. Por desgracia los accidentes de tráfico, también dejan personas con daños cerebrales irreversibles.
A ver si poco a poco nos vamos todos concienciando de esta lacra, que son los accidentes de tráfico y el triste balance que dejan tras de si.

Un saludo