Plaza en el Cementerio Municipal de Sant Boi de Llobregat, donde está la fosa común donde reposan los restos de más de 3.000 asilados de los establecimientos psiquiátricos fallecidos durante la Guerra Civil española.
CONSIDERACIÓN PRELIMINAR
El rotativo barcelonés "La Vanguardia" ha publicado, en el dia hoy, viernes, 23 de enero de 2026, un amplio reportaje referido al contenido que figura en el titular de este post, y que, debido a su extensión, no se me pemite ofrecerlo en su totalidad en un solo envio. En consecuencia lo fracciono en tres entregas con la finalidad de que, las personas interesadas en su contenido, puedan tener acceso a ello. Disculpen las molestias.
Transcribo a continuación la primera entrega de este interesante reportaje:
" La carta de un lector, recibida en La Vanguardia el pasado noviembre, habla de unas víctimas de la Guerra Civil que no murieron en el frente ni bajo las bombas, sino encerradas y olvidadas tras los muros de los manicomios. "El 99% de la población sigue sin conocer la mayor fosa común fruto de la Guerra Civil: los más de tres mil fallecidos en los hospitales psiquiátricos de Sant Boi de Llobregat", escribía Antonio Blanco.
Entre aquellos muertos estaba su abuelo Ruperto, recluído en el psiquiátrico desde 1926 tras ser trasladado desde su Soria natal. "El fin de semana pasado paseé por el cementerio de Sant Boi, porque solo sé que está enterrado allí", decía Antonio en su carta.
Comunicación al Presidente de la Diputación Provincial de Soria , en febrero de 1939 del fallecimiento de Ruperto Blanco, el 18 de enero de 1938.(Cedida por Antonio Blanco)
Durante décadas, las muertes ocurridas en los psiquiátricos catalanes durante la guerra han quedado fuera del relato histórico. Se sabía que había hambre, colapso sanitario y desorganización, pero nadie había cuantificado hasta ahora el alcance de la tragedia.
Más de 5.700 pacientes de psiquiátricos murieron de hambre o por enfermedades relacionado con la desnutrición entre 1936 y 1939, concluye una investigación inédita del historiador Marcos Robles, que ha pasado dos años rastreando archivos por encargo de la dirección de Memòria Democràtica de la Generalitat de Catalunya.
Solo en Sant Boi fallecieron 3.160 internos. Fue el epicentro, pero no el único foco: en el barcelonés Institut Mental, de Sant Andreu, que dependía del hospital de la Santa Creu, murieron 776 pacientes; en el Martí Julià , de Salt (Girona), 633; 487, en el Pere Mata, de Reus (Tarragona), entre otros.
"Cuando me encargaron la investigación, me dijeron: tiene que haber otra explicación", recuerda Robles. "Parecía imposible que todas esas muertes correspondieran solo a internos"
La primera pista la descubrió hace diez años Carles Serret, responsable del Arxiu Històric Municipal de Sant Boi de Llobregat, mientras investigaba sobre represaliados ejecutados en la guerra. Detectó unas cifras de mortalidad desproporcionadamente altas para la población local, y vió que la mayoría de defunciones estaban registradas en los dos establecimientos psiquiátricos. Fue clave la insistencia de familiares y activistas por los derechos de los pacientes de salud mental pra que la Generalitat de Catalunya decidiera destapar esta tragedia olvidada.
Según los datos recabados por Robles, en 1936 murieron 197 internos; en 1937, 872; el peor año fue 1938, con 1.681 defunciones. En 1939 se registraron 410. A partir del segundo año del conflicto, relata Serret, hubo jornadas en las que se enterraban hasta veinte pacientes en la fosa común del cementerio. "El enterrador se quejaba continuamemnte por el exceso de trabajo", explica.
La situación se agravó con el avance de la guerra. Sant Boi, con su sección masculina y femenina, era el mayor psiquiátrico de Catalunya y recibió a pacientes evacuados de otros centros. El Institut Pere Mata de Reus se convirtió en 1938 en hospital militar para los heridos de la batalla del Ebro. Entre los taslados estaba Josep, bisabuelo de Francesc Martínez. Murió tres meses después de llegar a Sant Boi, por una neumonía hipertóxica."Vemos gente relativamente joven que, tras pocos meses de ingresada o desplazada desde otros centros, muere ràpidamente -- señala Serret -- . Eso solo ocurre cuando fallan todas las condiciones básicas".
Final de la primera entrega. Continuará.



1 comentario:
Cuando la Comunidad de la Orden de San Juan de Dios del Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora de Montserrat, de Sant Boi de Llobregat, pudieron regresar al establecimiento, después de permanecer en el exilio en francia durante la Guerra Civil española, el Superior, Hno. Justiniano Valencia se apresuró a comunicar al Presidente de la Diputación Provincial de Soria, el fallecimiento del asilado Sr. Ruperto Blanco, fallecido un año antes, el 18 de enero de 1938. De ahí que esta comunicación se recibiera un año más tarde de producirse la defunción.
Publicar un comentario