domingo, 9 de octubre de 2016

UNA DESAFORTUNADA INTERPRETACIÓN REFERIDA A LOS TRABAJOS DEL " TRENCADÍS" DE LOS BANCOS DE LOS JARDINES DEL HOSPITAL PSIQUIÁTRICO DE SANT BOI DE LLOBREGAT.

Uno de los bancos ("trencadís") existentes en los jardines del actual Parc Sanitari Sant Joan de Déu. (Año 1912)

Hace unos años, David Agulló Galilea, Daniel Barbé Farré y Jordi Martí Aladern, publicaron en varias revistas un trabajo abundosamente documentado que, bajo el título "Un jardín invisible" (Gaudí i l'enigma dels jardins de l'antic manicomi de Sant Boi), sostenían la posibilidad de que los jardines del antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat pudieran haber sido como un laboratorio para Antoni Gaudí, que podía haber efectuado pruebas para algunas de sus obras del Parc Güell, de Barcelona, como el banc de trencadís, entre otros.

Personalmente en su día, intenté localizar algún documento que pudiera probar la posible estancia de Antoni Gaudí en el interior de aquel establecimiento psiquiátrico, resultando estériles todos mis esfuerzos, hasta el punto de que las consultas efectuadas personas debidamente cualificadas en estos temas,  de la Orden de San Juan de Dios que gestionan aquella institución, manifiestaron  la no existencia de documentos que pudieran probar aquella posibilidad.

Con fecha reciente (1)  "El Periòdico"  ha publicado un artículo  titulado "Una cúpula hiperboloide oculta en el manicomio de Sant Boi ofrece nuevas pistas sobre Gaudí".

Respetando las percepciones que se analizan, y en línea con lo manifestado anteriormente, me he limitado solamente a su atenta lectura, pero sí que me veo precisado en aclarar una declaración del conservador de la Colonia Güell, Manuel Medarde, que en la parte final del artículo, transcribo textualmente:

" AUTISTAS Y JUJOL

Las líneas de investigación que ofrece el "Jardín invisible" se ramifican de forma sorprendente y seductora. Está acreditado que el "trencadís del banco ondulado lo trabajaron los propios pacientes del sanatorio". No es, por supuesto, una exquisitez como la que Josep María Jujol realizó en el parque Güell por encargo de Gaudí. Las composiciones son a veces formas geométricas, y otras, diseños más abstractos. En el turno posterior de preguntas, el conservador de la Colonia Güell, Manuel Medarde, intervino y aportó  un dato de cosecha propia realmente llamativo. Explicó que, analizada qué tipo de dolencia mental tenía el autor de cada "trencadís", se pido concluir que " los autistas realizaban un trabajo que costaba distinguir del de Jujol".

Otra línea aún por desbrozar debería determinar si las cuadrillas que trabajaron en el centro psiquiátrico incorporaron a sus equipos pacientes del hospìtal cuando después Gaudí las contrató para sus obras mayores en Barcelona" 

MANUEL MEDARDE DESCONOCE LO QUE ES EL AUTISMO.

No voy a extenderme en consideraciones generalizadas porque no es este el lugar ni el espacio para ello, pero si que me veo en la necesidad de recordar a Manuel Medarde  que, en la época en que se construyeron los "trencadis" en los jardines del manicomio de Sant Boi de Llobregat, -- año 1912 --  no existían personas adultas diagnosticadas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y en consecuencia ni podían estar asiladas en el manicomio de Sant Boi de Llobregat y menos todavía tener capacidades para desarrollar un trabajo.

LEO KANNER, EL PADRE DEL AUTISMO

Aunque fue el psiquiatra suizo  Eugen Bleuler quien utilizó por vez primera el término "autismo", en 1911 para describir un número de niños "encerrados en sí mismos", considerándolo una perturbación básica de la esquizofrenia, fue el psiquiatra suizo Leo Kanner el que, por primera vez, en 1943, lo señaló como un sídrome distinto en ocasión de estudiar a once niños con características peculiares y los definió como "ensimismados y con severos problemas sociales, de comportamiento y en la comunicación". Más tarde, en 1956 publicó, junto a Leon Eisenberg, un nuevo artículo, fruto del estudio de 120 nuevos casos.

Por su parte, el psiquiatra también suizo Hans Asperger, realizó un estudio parecido en 1944, pero con un grupo diferente de niños, que tenían características similares a las descritas por Leo Kanner, pero con una diferencia fundamental: que podían hablar. Este síndrome se describió como " de Asperger".

Con anterioridad a estos trabajos, se consideraba que los niños que presentaban estos síntomas, sufrían un trastorno emocional o una disminución psíquica, pero gracias a la descripción científica de Leo Kanner, la primera de la historia, se empezó a conocer el autismo como entidad. Las características aportadas continúan  vigentes en la actualidad, y han contribuído, junto con el trabajo de Hans Asperger, a fundamentar las bases del autismo moderno.

(1) "El Periódico". Artículo de Carles Cols/Barcelona. Viernes, 7 de octubre de 2016.