lunes, 26 de enero de 2026

RECORDANDO LOS PSIQUIÁTRICOS DE CATALUNYA DURANTE LA GUERRA CIVIL: CUANDO FRANCIA DEJÓ MORIR DE HAMBRE A SUS ENFERMOS MENTALES DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.


 Portada del libro del Dr. Max Laffont: "El exterminio dulce: La muerte de 40.000 enfermos mentales en hospitales psiquiátricos bajo el régimen de Vichy"


EL PSIQUIATRA MAX LAFFONT PUBLICÓ UNA INVESTIGACIÓN ACADÉMICA, DOCUMENTADA E IRREBATIBLE, QUE ABRIÓ LOS OJOS A LOS FRANCESES ANTE UN HECHO CONVENIENTEMENTE OLVIDADO DE LOS AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

Desde siempre, entre familias, han existido temas y asuntos de los que " se sabe, pero no se habla", pues   toda familia tiene su  techo de cristal.

La sociedad francesa vivía ciertamente  muy feliz hasta que, en el año 1987, el psiquiatra Max Laffont publicó una investigación académica, documentada e irrebatible, que abrió los ojos a los franceses ante un hecho convenientemente  olvidado de los años de la Segunda Guerra Mundial. Bajo el título "El exterminio dulce. La muerte de 40.000 enfermos  mentales en hospitales psiquiátricos bajo el régimen de Vichy", arrojaba en la cara de la sociedad francesa un terrible suceso que se conocía, pero del que nadie quería hablar ni admitir su gravedad.

El estudio del Dr. Laffont coincidió con un periodo de revisionismo de la historiografía oficial sobre el régimen de Vichy, la Resistencia y la era de De Gaulle. A pesar de lo escandaloso del asunto, el tema fue minimizado y apartado de la opinión pública durante una década, hasta que, otro miembro de la comunidad médica volvió a incidir en el tema con otro demoledor trabajo: "Derecho de asilo", del Dr. Patrick Lemoine.
 
Esta vez el tema caló en la opinión pública, en parte por el interés de ciertos sectores en impedir la difusión  de la tragedia olvidada. Las intensas controversias generadas, al politizarse el asunto, llevaron a la creación de un fondo para financiar una investigación rigurosa. Al frente de esta indagación se puso a la Dra. Isabelle von Buelzingstöwen, francesa, especialista en historia de la salud pública de la Universidad de Lyon 2.

El resultado de la investigación de la doctora, publicado en el año 2007 con el contundente título " La hecatombe de los locos y el hambre  en los hospitales psiquiátricos franceses durante la ocupación", constituye  un estudio riguroso sobre la realidad de unos sucesos atroces.

La primera tesis del trabajo sostiene que " La hambruna provocada por el ocupante alemán reveló la fragilidad de todos aquellos cuya supervivencia , en tiempos de crisis, no es considerada imperativa por la mayoría  de la población".

Tras la afirmación y defensa de esta premisa, la autora trata de contabilizar las víctimas, aunque deja abierta esta parte al demostrar que el número  -- aún debatido hoy en día, pero estimado entre 45.000 y 65.000 víctimas  -- indica un posible genocidio, según la definición que establece la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Dra. von  Bueltzingstöwn comparó las cifras oficiales de muertes en los centros psiquiátricos entre enero de 1940 y diciembre de 1944 y encontró que, a partir d 1941, los fallecimientos se dispararon  entre un 200% y un 300%.

En un tiempo en que los alimentos estaban racionados y en el que el Estado, mediante un informe del Instituto Nacional de Higiene, había establecido una ración diaria de 2.400 calorías para un trabajador, cualquier reducción suponía un grave deteriodo, a medio y largo plazo, de la salud del individuo. A medida que avanzaba la guerra, se fueron reduciendo aún más las raciones de alimentos, ropa y combustible asignados. Los enfermos psiquiátricos que ya en el año 1940 tenían asignadas apenas 1.400 calorías diarias por persona, al igual que otros grupos vulnerables, como los huérfanos de los hospicios y los refugiados, fueron los más afectados. Los grandes olvidados y explotados.

Estos segmentos más indefensos de la población vieron cómo los lotes que les eran asignados por las autoridades, eran robados. Su indefensión favoreció que su comida alimentara un floreciente mercado negro, que complementaba la alimentación del resto de la población, pero del que ellos mismos quedaban excluídos.

Aunque la dramática situación de los centros psiquiátricos, en 1943, muchos médicos y miembros del personal protestaron o intentaron manipular la burocracia en favor de los enfermos a su cuidado. Sin embargo, la mayoría -- insuficiente en número y desmoralizada por la enormidad de su trabajo y el abandono institucional -- ejerció sumisamente las directrices recibidas.

Los certificados de defunción se rellenaban con todo tipo de eufemismos para evitar la palabra caquexia  -- consunción del organismo por hambre -- y el caso de la escultora Camille Claudel fue solo uno entre decenas de miles.

En el caso de los centros psiquiátricos franceses, la verdad acabó saliendo a la luz y el tema sigue en investigación. No ocurrió lo mismo con otros sectores frágiles de la sociedad. En concreto nos referimos a los huérfanos y niños desplazados que habían perdido a sus familias y a los refigidos hacinados en campos. Curiosamente, de estos últimos hay mucha más información que de los primeros. Un tema triste y terrible que, algún día, deberá afrontarse. (1)

(1) El Debate. www.eldebate.com/historia. 16 de marzo de 2025.


domingo, 25 de enero de 2026

LA INVESTIGACIÓN DE UNA TRAGEDIA : LOS 5.700 MUERTOS INVISIBLES DE LOS PSIQUIÁTRICOS DE CATALUNYA DURANTE LA GUERRA CIVIL ( TERCERA Y ÚLTIMA ENTREGA)


 CONTINUACIÓN  DE LA PRIMERA Y SEGUNDA ENTREGA.

TERCERA Y ÚLTIMA ENTREGA.

A principios de 1935 habían 1.260 hombres  internados en el Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora de Montserrat, de Sant Boi de Llobregat, de los cuales 931  habían muerto al terminar la guerra.

Desde  dentro, algunos pacientes dejaron testimonio escrito. Josepa Balaguer, interna en Sant Andreu, se quejó por carta de que les servían las judías tan crudas que les sentaban mal. " Nos dan un plato lleno de agua, casi no hay pan, por mucho que le llamen sopa, y todos los enfermos se mueren de hambre. Corre la voz que las empleadas sacan lo espeso tanto de la sopa como del arroz (...) Los empleados engordan y nosotros adelgazamos". Murió cinco meses después de enviar aquellas misivas.

La administración republicana abrió numerosos procesos sancionadores contra empleados por robar alimentos. Desde 1937 ya se les cacheaba al salir del trabajo, señala Robles. En un expediente de marzo de 1938, una enfermera reconoce haber sustraído pan " para un nieto". Otra, despedida por robar comida, aseguró que nunca había maltratado a los internos.

La tragedia dejó muy poco rastro escrito. Una de las pocas excepciones es Oscar Torras Buxeda, médico y director del Institut Mental de Sant Andreu, que en 1960, tras jubilarse, publicó un libro donde relató lo ocurrido. Admitía que en un solo mes se le morían más pacientes que en todo un año antes de la guerra y atribuía la mortalidad, sin matices, al hambre. "La causa única de la extraordinaria mortalidad producida por la carencia alimentaria ha provocado una progresiva desnutrición y, en último término, un síndrome de hambre y muerte". Torras fue duramente crítico con la administración republicana, a la que acusó de desorganización y expolio, y expresó su frustación  por no haber podido salvar a los internos.

Marcos Robles considera, sin embargo, que no se trató de un abandono administrativo deliberado: en plena guerra, la Generalitat seguía  aprobando presupuestos y pagando nóminas. " Fue un colapso total. También habían problemas en los hospitales, pero allí los pacientes se marchaban; los del psiquiátrico no podían salir".

Hoy, la mayoría de aquellas víctimas siguen sin reconocimiento. En Sant Boi hay una fosa con unas 3.000 personas. En Salt ocurre lo mismo. " Los memoriales recuerdan a los soldados, pero no a los enfermos. No hay ningún otro colectivo al que le ocurriera algo así y no se sepa", denuncia Robles. A su juicio, aquellos pacientes fueron doblemente abandonados: por las instituciones  y por sus propias familias, algunas de las cuales tardaron años en preguntar por ellos.

El Parc Sanitari Sant Joan de Déu empezará este año a digitalizar sus ingentes documentos antiguos para poder atender a los familiares que soliciten información y ultima un formulario en su web para facilitarles la búsqueda. El centro hospitalario ha ofrecido al Ayuntamiento de Sant Boi erigir una escultura y celebrar un acto en homenaje a las víctimas ante la fosa. Francesc Martínez, uno de los impulsores del colectivo Besnets per la Dignitat, admite que necesitan un reconocimiento. "Falta un homenaje, un sitio al que llevar flores".

Ruperto Blanco
De Soria a Sant Boi.

En casa de Antonio Blanco, nunca se habló de su abuelo paterno, Ruperto Blanco. Sabía poco más que su nombre y que se había muerto cuando su padre era pequeño. El dato más extraño era el lugar del fallecimiento: Sant Boi de Llobregat. No tenía sentido. Ruperto Blanco, como toda su familia, era de un pueblo de Soria. Nadie supo explicarle cómo había acabado allí ni por  qué su historia se había diluido en el silencio familiar.

Tras jubilarse, Antonio decidió investigar. Quería saber que había ocurrido realmente. El hallazgo casual de una vieja carta enviada a su abuela le dio la pista clave: la fecha exacta de la defunción, el 18 de enero de 1938. Con este dato acudió al archivo histórico de Soria, donde encontró decenas de documentos y partes médicos sobre su abuelo. Ruperto había estado ingresado en un hospital de la provincia por problemas de salud mental, de donde se había escapado en varias ocasiones. En julio de 1926, con 43 años, fue trasladado junto a otras 17 personas al entonces Sanatorio Psiquiátrico Nuestra Señora de Montserrat, en Sant Boi. Allí moriría doce años más tarde. La causa oficial de la muerte, según el certificado, fue " diarreas y caquexia". Todo apuntaba a una muerte por inanición. "En aquellos años había muchas dificultades para toda la sociedad, así que no pensé más allá", recuerda su nieto. Durante un tiempo, siguió creyendo que se trataba de una desgracia aislada. Poco después descubrió que no lo era.

Comunicación del traslado de Ruperto Blanco y 17 personas más de Soria a Sant Boi. (Cedida por Antonio Blanco)

sábado, 24 de enero de 2026

LA INVESTIGACIÓN DE UNA TRAGEDIA: LOS 5.700 MUERTOS INVISIBLES DE LOS PSIQUIÁTRICOS DE CATALUNYA DURANTE LA GUERRA CIVIL ( SEGUNDA ENTREGA)


 Josep, el bisabuelo de Francesc Martínez, estaba internado en el Institut Pere Mata, de Reus, cuando en el año 1938 fue trasladado a Sant Boi, donde falleció tres meses después. 
( Cedida por Francesc Martínez)

Continuación  de la primera entrega.

 Hasta el año 1936, los hospitales psiquiátricos de Sant Boi estaban gestionados por los Hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y por la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Con el estallido de la Guerra Civil los religosos y las religiosas tuvieron que exiliarse para salvar sus vidas, y la gestión quedó en manos de la República con personal improvisado. A ello se sumó una concepción de la salud mental muy distinta a la actual. A principios del siglo XX, los manicomios acogían a personas con diagnósticos hoy impensables. La revista Frenopática Española, publicada por el propio centro entre 1903 y 1914, hablaba de internos clasificados como " imbéciles, idiotas, paralíticos generales o melacólicos crónicos".

Entre las víctimas hubo mujeres internadas por razones morales. Narcisa Caselles ingresó en el psiquiátrico con 28 años tras pasar por instituciones vinculadas al Patronato de Protección de la Mujer, donde se recluía a mujeres relacionadas con la prostitución o con situaciones socialmente reprobadas, como el embarazo fuera del matrimonio. El diagnóstico fue " demencia precoz". Más tarde se habló de "confusión  mental por maternidad", aunque no consta que tuviera hijos. Su sobrina nieta Susanna Caselles, ha logrado recuperar todo su expediente, incluídas las transcripciones de las entrevistas. "Ella dice que no entiende por qué la ingresan. Explica que la enviaban a servir y que creen que la internaron porque duraba poco en los trabajos", cuenta. Narcisa murió en 1937, tras catorce años encerrada en Sant Boi.

Narcisa Caselles falleció en el psiquiátrico de  Sant Boi en 1937. Su sobrina nieta, Susanna supo de su existencia al encontrar esta única fotografía, ya que en  su familia nunca se habló de ella.
(Cedida por Susanna Caselles)

La investigación de Marcos Robles permite dimensionar por primera vez el alcance de lo ocurrido. En el archivo del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, el historiador localizó la lista completa de los pacientes masculinos de Sant Boi a principios de 1935: 1.260 hombres. Al terminar la guerra, 931 habían muerto. Un 74%. Otro dato ilustrador: de los 369 pacientes trasladados desde Reus a Sant Boi en septiembre de 1938, 141 habían fallecido antes de acabar ese mismo año.

También en Sant Andreu hubo una mortalidad aproximada del 50%. Las cifras son algo mejores en el Institut Frenopàtic de Les Corts: murieron cerca del 25% de los pacientes, seguramente porque habían mejores condiciones alimentarias e higiénicas. Era un centro más pequeño, que al inicio del conficto estaba en manos privadas, y con pacientes provenientes de familias más acomodadas, señala Robles.

Las causas de muerte se repiten en todos los centros y apuntan en una misma dirección. Enterocolitis y caquexia son los más frecuentes, junto a infecciones derivadas de la debilidad  extrema. En algunos registros consta que pacientes murieron  envenenados tras alimentarse de hierbajos. El hambre era estructural. Robles ha localizado cartas desesperadas de administradores pidiendo comida a la Generalitat de Catalunya. En los archivos de Salt, los mejor conservados, se observa una caída drástica de suministros de carne de cordero y buey, a solo pan y algo de bacalao".

Final de la segunda entrega. Continuará.











viernes, 23 de enero de 2026

LA INVESTIGACIÓN DE UNA TRAGEDIA: LOS 5.700 MUERTOS INVISIBLES EN LOS PSIQUIÁTRICOS DE CATALUNYA, DURANTE LA GUERRA CIVIL. ( PRIMERA ENTREGA)


 Plaza en el Cementerio Municipal de Sant Boi de Llobregat, donde está la fosa común donde reposan los restos de más de 3.000 asilados de los establecimientos psiquiátricos fallecidos durante la Guerra Civil española.

CONSIDERACIÓN PRELIMINAR

El rotativo barcelonés "La Vanguardia" ha publicado, en el dia hoy, viernes, 23 de enero de 2026, un amplio reportaje referido al contenido que figura en el titular de este post, y que, debido a su extensión, no se me pemite ofrecerlo en su totalidad en un solo envio. En consecuencia lo fracciono en tres entregas con la finalidad de que, las personas interesadas en su contenido, puedan tener acceso a ello. Disculpen las molestias.

Transcribo a continuación la primera entrega de este interesante reportaje:

" La carta de un lector, recibida en La Vanguardia el pasado noviembre, habla de unas víctimas de la Guerra Civil que no murieron en el frente ni bajo las bombas, sino encerradas y olvidadas tras los muros de los manicomios. "El 99% de la población  sigue sin conocer la mayor fosa común fruto de la Guerra Civil: los más de tres mil fallecidos en los hospitales psiquiátricos de Sant Boi de Llobregat", escribía Antonio Blanco.

Entre aquellos muertos estaba su abuelo Ruperto, recluído en el psiquiátrico desde 1926 tras ser trasladado desde su Soria natal. "El fin de semana pasado paseé por el cementerio de Sant Boi, porque solo sé  que está enterrado allí", decía Antonio en su carta.

Comunicación  al Presidente de la Diputación Provincial de Soria , en febrero de 1939 del fallecimiento de Ruperto Blanco, el 18 de enero de 1938.(Cedida por Antonio Blanco) 

Durante décadas, las muertes ocurridas en los psiquiátricos catalanes durante la guerra han quedado fuera del relato histórico. Se sabía que había hambre, colapso sanitario y desorganización, pero nadie había cuantificado hasta ahora el alcance de la tragedia.

Más de 5.700 pacientes de psiquiátricos murieron de hambre o por enfermedades relacionado con la desnutrición entre 1936 y 1939, concluye una investigación inédita  del historiador Marcos Robles, que ha pasado dos años rastreando archivos por encargo de la dirección de Memòria Democràtica de la Generalitat de Catalunya. 

Solo en Sant Boi fallecieron 3.160 internos. Fue el epicentro, pero no el único foco: en el barcelonés Institut Mental, de Sant Andreu, que dependía del hospital de la Santa Creu, murieron 776 pacientes; en el Martí Julià , de Salt (Girona), 633; 487, en el Pere Mata, de Reus (Tarragona), entre otros.

"Cuando me encargaron la investigación, me dijeron: tiene que haber otra explicación", recuerda Robles. "Parecía imposible que todas esas muertes correspondieran solo a internos"


   La primera pista la descubrió hace diez años Carles Serret, responsable del Arxiu Històric Municipal de Sant Boi de Llobregat, mientras investigaba sobre represaliados  ejecutados en la guerra. Detectó unas cifras de mortalidad desproporcionadamente  altas para la población local, y vió que la mayoría de defunciones estaban registradas en los dos establecimientos psiquiátricos. Fue clave la insistencia de familiares y activistas por los derechos de los pacientes de salud mental pra que la Generalitat de Catalunya decidiera destapar esta tragedia olvidada.

Según los datos recabados por Robles, en 1936 murieron 197 internos; en 1937, 872; el peor año fue 1938, con 1.681 defunciones. En 1939 se registraron 410. A partir del segundo año del conflicto, relata Serret, hubo jornadas en las que se enterraban hasta veinte pacientes en la fosa común del cementerio. "El enterrador se quejaba continuamemnte  por el exceso de trabajo", explica.  

La situación se agravó con el avance de la guerra. Sant Boi, con su sección masculina y femenina, era el mayor psiquiátrico de Catalunya y recibió a pacientes evacuados de otros centros. El Institut Pere Mata de Reus se convirtió en 1938 en hospital militar para los heridos de la batalla del Ebro. Entre los taslados estaba Josep, bisabuelo de Francesc Martínez. Murió tres meses después de llegar a Sant Boi, por una neumonía hipertóxica."Vemos gente relativamente joven que, tras pocos meses de ingresada o desplazada desde otros centros, muere ràpidamente -- señala Serret -- . Eso solo ocurre cuando fallan todas las condiciones básicas".  

Final de la primera entrega. Continuará.                                                  
 

martes, 13 de enero de 2026

EL AYUNTAMIENTO DE SANT BOI DE LLOBREGAT DIGNIFICARÁ LA FOSA CON LOS CADÁVERES DE CERCA DE 2.400 PERSONAS FALLECIDAS EN SUS ESTABLECIMIENTOS PSIQUIÁTRICOS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

 En los dos  hospitales psiquiátricos de Sant Boi de Llobregat fallecieron cerca de 2.400 personas con enfermedad mental en el transcurso de la Guerra Civil española, y sus restos reposan en una fosa común del cementerio municipal de aquel municipio, la fosa más grande de la Guerra Civil en Catalunya.

  Lluïsa Moret, alcaldesa de Sant Boi de Llobregat


En el programa radiofónico  emitido este mediodía en la Cadena SER (Aquí Barcelona), la alcaldesa de Sant Boi de Llobregat, Lluïsa Moret ha manifestado que el Ayuntamiento quiere dignificar una realidad desconocida desde hace pocos años, por considerar que "és un repte històric"  ( es un reto histórico) para homenajear  " als oblidats dels oblidats" (a los olvidados de los olvidados).

Álex Pérez, teniente de alcalde y responsable de la Memoria Histórica del municipio ha recalcado que la dignificación del espacio envía un mensaje: " Sirve para proyectar aquello que queremos ser, y especialmente, aquello que no queremos que vuelva a suceder jamás".

De esta manera el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat quiere dignificar una realidad desconocida desde hace poco tiempo. Fue el director del Arxiu Històric Municipal, Carles Serret i Bernús quien lo descubrió, revisando documentación de aquella época.

Recientemente, el director general de Memoria Democrática, Francesc -Xavier Menéndez i Pablo, ya anunció que la Generalitat de Catalunya encargó un estudio al respecto, y que dentro de este año 2026, conjuntamente con el Consistorio, se señalizará esta fosa con los honores merecidos.

EL PROGRAMA "LA SELVA", DE TV3, HA DEDICADO UN ESPACIO A ESTA REALIDAD HISTÓRICA.

y

Y a las 18:30 horas de la tarde,  el programa "La Selva", de TV3,  ha dedicado un espacio para dar a conocer esta realidad histórica de los fallecimientos habidos especialmente en los hospitales psiquiátricos de Sant Boi de Llobregat en el transcurso de la Guerra Civil española, en que han participado dos testimonios, Francesc Martínez y Susanna Caselles, familiares de personas fallecidas  en aquel periodo bélico en las instituciones psiquiátricas de Sant Boi de Llobregat.


Calle del Dr. Antonio Pujadas, con los dos establecimientos psiquiátricos (años 1960 - 1970). Foto: Arxiu Históric Municipal de Sant Boi de Llobregat.








EL MANICOMIO DE SANTA ISABEL, DE LEGANÉS Y EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO DE LLOBREGAT, EN LAS OBRAS DE BENITO PÉREZ GALDÓS

 Suele decirse que las comparaciones suelen ser siempre muy odiosas, sin embargo no deja de resultar curioso  que, en la literatura española del siglo XIX, la obra de Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid,1920), este novelista, dramaturgo y cronista español, autor entre otros, de los famosos "Episodios Nacionales", considerados como el mejor relato histórico del siglo XIX español ,  hiciera en dos de sus obras "La Desheredada" y "Doña Perfecta", unas narraciones tan diferentes del Manicomio de Santa Isabel, de Leganés (Madrid) y el  de San Baudilio de Llobregat (Barcelona). 


En "La desheredada"  (1881), dedica varias páginas al Manicomio de Santa Isabel, de Leganés, inaugurado en el año 1851 durante el reinado de Isabel II. Para no extenderme en demasía, me limito a reproducir solamente uno de los varios párrafos:

"¡Ay!. Cualquiera que despertara súbditamente á la razón y se encontrase
en el departamento de pobres, entre aquella lastimosa turba de séres, que sólo tienen de humano la figura, y se viera en un corral más propio para gallinas que para enfermos, volvería seguramente a caer en demencia, con la monomanía  de ser bestia dañina. En aquellos locales primitivos, apenas tocados aún por la administración reformista, en aquel largo pasillo, formado por larga fila de jaulas, en aquel patio de tierra, donde se revuelcan los imbéciles y hacen piruetas los exaltados, allí es donde se ve el horror de esta sección espantosa de la Beneficiencia, en que se reúnen la caridad cristiana y la defensa social, estableciendo una lúgubre fortaleza llamada manicomio, que juntamente es hospital y presidio!"


En "Doña Perfecta" (1876) dedica en las últimas páginas un pequeño párrafo al Instituto Manicómico de San Baudilio de Llobregat, del que, desde el año 1853 era fundador, propietario y director el Dr. Antonio Pujadas y Mayans. Vean:

" Barcelona , 1º de junio
Acabo de llegar aquí después de dejar á mi sobrina Rosario en San Baudilio de Llobregat. El director del establecimiento me ha asegurado que es un caso incurable. Tendrá, sí, una asistencia esmeradísima en aquel alegre y grandioso manicomio. Mi querido amigo, si alguna vez caigo yo también, llévenme a San Baudilio"
  

domingo, 4 de enero de 2026

GRAVES ACUSACIONES DE LA PRENSA ANTICLERICAL CONTRA EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO DE LLOBREGAT ( 11 DE FEBRERO DE 1899)


 "EL DILUVIO", diario político, de avisos, noticias y decretos, de Barcelona,   de marcada tendencia anticlerical,  en su edición del sábado, 11 de febrero de 1899, publicó  graves acusaciones contra el  Manicomio de San Baudilio de Llobregat en sus páginas 6 y 7, en estos términos, que transcribo a continuación:

" El Manicomio de San Baudilio de Llobregat.
                      A la Diputación Provincial

En una serie de sueltos pusimos de relieve, poco tiempo hace, el inhumano trato que en el Manicomio de San Baudilio de Llobregat acostumbra darse á los dementes cuyo sostén  corre a cargo de la Diputación provincial, por carecer sus familias de medios para tenerlos albergados por su cuenta en una casa de curación. Desde entonces acá han llegado á nuestro conocimiento nuevas denuncias de abusos cometidos por los hermanos de San Juan de Dios, que son los propietarios de aquella casa de orates; de modo que ha resultado completamente estéril  nuestra humanitaria campaña.

¿Quién tiene la culpa de esto?. ¿A quién cabe la responsabilidad de que á los dementes pobres, así cuando estén en los pabellones del Manicomio como cuando se hallan  en la enfermería, continúe tratándoseles  con la mayor desconsideración, ó, para dar á las cosas su verdadero nombre, con crueldad, como tuvo ocasión de verse durante el curso de nuestra campaña?. Por entero á la Diputación provincial, que es la en primer término obligada á velar por que se dé la debida inversión  á las sumas que dicha  Corporación puntualmente entre a los hermanos de San Juan de Dios para el sostenimiento  de los alienados pobres de la provincia de Barcelona. Y ya oportunamente dijimos que en el presupuesto de gastos de la Diputación provincial correspodiente al actual ejercicio figura una partida según la cual lo que este año económico  percibirán los hermanos de San Juan de Dios, por concepto de estancia y vestuario de dementes pobres y fatuos, ascenderá a la friolera de 270.000 pesetas. De manera que el asunto era por todos conceptos digno de ser mirado con preferente atención  por los señores representantes de la provincia. ¿Y qué han hecho?.

Tras muchas excitaciones de nuestra parte, parece, según hemos sabido con mucho retraso, que el diputado provincial señor Casasa, dió la voz de alerta en el seno de la  Comisión de Gobernación, diciendo que era de todo punto necesario comprobar el grado de vercidad de las repetidas denuncias  formuladas por EL DILUVIO. De acuerdo con los laudables deseos manifestados por el señor Casasa, dícesenos  que se designó una comisión  encargada de girar una visita de inspección al Manicomio de San Baudilio, sin previo aviso, á fin de que no pudiesen adoptar precauciones de ningún género los hermanos de San Juan de Dios. Formaron parte de dicha comisión, á más del señor Casasa, los señores Vivó, Paifort y Malla, diputados provinciales, y el oficial señor Homs, y, de ser cierto lo que se nos asegura, la aludida inspección al Manicomio de San Baudilio debió girarse hace ya más de un mes, ó sea en 21 del pasado Diciembre.

Lo que no se nos ha dicho  es si los visitantes  se concretaron á hacer lo mismo que las demás comisiones encargadas de inspeccionar aquella casa de orates en nombre de la Diputación, esto es, á aceptar un opiparo banquete ofrecido por los hermanos de San Juan de Dios, y después... si te he visto, no me acuerdo. Que es lo más probable, y todo induce á creerlo así, en primer lugar porque, tratándose de nuestros administradores, tanto municipales  como provinciales, viene siempre como de molde aquello de que " piensa mal y no errarás", y en segundo término porque, a pesar del mucho tiempo transcurrido desde que se efectuó la indicada visita, no ha mejorado lo más mínimo  la aflictiva situación de los dementes que por cuenta de la Diputación provincial se hallan recluidos  en el Manicomio donde hacen de las suyas los religiosos de la órden de San Juan de Dios"